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Ubicada en el corazón del Salar de Atacama, esta experiencia invita a descubrir uno de los ecosistemas más sorprendentes y representativos del norte de Chile, donde el agua, la sal y la inmensidad del paisaje se unen para crear un escenario único en el mundo.
El recorrido comienza en Laguna Cejar, una laguna de origen salino reconocida por la extraordinaria concentración de minerales presentes en sus aguas. Gracias a su alta salinidad, los visitantes pueden experimentar una sensación de flotación natural comparable con algunos de los cuerpos de agua más salinos del planeta. Rodeada por la Cordillera de los Andes, el Volcán Licancabur y las extensas planicies del salar, este lugar ofrece una experiencia que combina naturaleza, bienestar y contemplación.
La experiencia continúa hacia los Ojos del Salar, dos lagunas circulares de agua dulce que emergen inesperadamente en medio de la costra salina. El recorrido finaliza en la Laguna Tebenquiche, uno de los lugares más espectaculares para contemplar el atardecer en el desierto. Cuando las condiciones climáticas lo permiten, la tranquilidad de sus aguas genera un efecto espejo que refleja el cielo, los volcanes y las montañas circundantes.
Más allá de su belleza escénica, el Salar de Atacama constituye uno de los humedales altoandinos más importantes de Sudamérica y un ecosistema fundamental para numerosas especies de flora y fauna adaptadas a condiciones extremas.
Experimenta la flotación natural en aguas altamente salinas.
Recorre el Salar de Atacama, el mayor salar de Chile.
Descubre los Ojos del Salar y su singular contraste con el entorno salino.
Contempla el atardecer en Laguna Tebenquiche.
Conoce un ecosistema clave para la biodiversidad y la investigación científica.
El Salar de Atacama es el resultado de millones de años de actividad volcánica, procesos tectónicos y evaporación extrema, que permitieron la acumulación de grandes concentraciones de sales y minerales.
Las aguas subterráneas que alimentan este sistema sostienen lagunas, vegas y humedales donde habitan especies altamente adaptadas a condiciones extremas. En sectores como Laguna Tebenquiche existen microorganismos capaces de desarrollarse en ambientes hipersalinos, lo que convierte este lugar en un laboratorio natural de gran interés científico.
Laguna Cejar
Ojos del Salar
Laguna Tebenquiche
Costras salinas
Paisajes volcánicos
Ecosistemas altoandinos
Reflejos del atardecer
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Ítem |
Detalle |
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Duración |
Medio día |
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Horario recomendado |
Tarde |
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Altitud aproximada |
2.300 m s. n. m. |
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Dificultad |
Baja |
Llevar traje de baño, toalla y sandalias.
Evitar sumergir el rostro o abrir los ojos dentro de Laguna Cejar.
Llevar agua y ropa de abrigo ligera para el atardecer.
Respetar senderos habilitados y normas de conservación.
Porque creemos que visitar el Salar de Atacama significa comprender la importancia del agua en el desierto, valorar el delicado equilibrio ecológico y reconocer el vínculo de las comunidades con este territorio.
Ubicada en el corazón del Salar de Atacama, esta experiencia invita a descubrir uno de los ecosistemas más sorprendentes y representativos del norte de Chile, donde el agua, la sal y la inmensidad del paisaje se unen para crear un escenario único en el mundo.
El recorrido comienza en Laguna Cejar, una laguna de origen salino reconocida por la extraordinaria concentración de minerales presentes en sus aguas. Gracias a su alta salinidad, los visitantes pueden experimentar una sensación de flotación natural comparable con algunos de los cuerpos de agua más salinos del planeta. Rodeada por la Cordillera de los Andes, el Volcán Licancabur y las extensas planicies del salar, este lugar ofrece una experiencia que combina naturaleza, bienestar y contemplación.
La experiencia continúa hacia los Ojos del Salar, dos lagunas circulares de agua dulce que emergen inesperadamente en medio de la costra salina. El recorrido finaliza en la Laguna Tebenquiche, uno de los lugares más espectaculares para contemplar el atardecer en el desierto. Cuando las condiciones climáticas lo permiten, la tranquilidad de sus aguas genera un efecto espejo que refleja el cielo, los volcanes y las montañas circundantes.
Más allá de su belleza escénica, el Salar de Atacama constituye uno de los humedales altoandinos más importantes de Sudamérica y un ecosistema fundamental para numerosas especies de flora y fauna adaptadas a condiciones extremas.
